La primera vez que escuché a Catalina Escobar, entendí que desde la inspiración se puede cambiar el mundo (pero de verdad)

Hay encuentros que uno no sabe que son fundacionales hasta muchos años después. El mío con Catalina Escobar Bravo fue uno de esos.

Yo apenas empezaba con 101ideas. Estaba sentada en un auditorio de la Universidad EAFIT, en Medellín, sin saber todavía muy bien qué forma iba a tomar todo lo que estaba empezando a construir. Y ahí, parada en la tarima, estaba ella, contándonos cómo había decidido enseñar tecnología a personas del campo desde lo analógico. No desde el manual, no desde la app, realmente desde lo humano, desde lo que la gente ya sabía hacer con las manos, con la tierra, con la memoria.

Ese día Catalina me rompió la cabeza. Entendí, escuchándola, que desde la inspiración se puede cambiar el mundo. Pero de verdad. No como frase de feed corporativo, si como método, eso que escuche en ella cmabio algo en mi, y hoy me trajo hasta aquí.

Nueve años después, una mentoría que no esperaba (una relación intergeneraiconal que siguió alimentando lo que hacemos)

El tiempo hizo lo que hace, pasó. Nueve años después de aquel auditorio, Catalina me hizo una mentoría. Me explicó cosas del sector social que yo todavía no entendía (de esas que no se aprenden en ningún curso, solo se aprenden viendo a alguien que ya las vivió. No fue una asesoría técnica. Fue una transferencia de algo más difícil de nombrar: criterio.

Y dos años más tarde, el círculo volvió a cerrarse. Nos encontramos y nos contactamos para hablar de longevidad. Un tema que amo, que me hace palpitar el corazón con una fuerza que todavía me sorprende, y que llevo doce años estudiando, investigando y trabajando.

BeTek: cuando Makaia decidió entender de verdad al segmento mayor (y yo me emocioné)

Makaia siempre fue de los mejores enseñando tecnología a distintos segmentos. Pero lo que me emociona contar hoy es que decidieron ENTENDER, con la mayúscula que se merece esa palabra, al segmento mayor.

De esa decisión nació BeTek, hoy una spin-off independiente del Grupo Makaia, que empezó como aceleradora de talento tecnológico y que combina algo que pocos programas logran: formación técnica avanzada con acompañamiento psicosocial. No es solo enseñar Python o análisis de datos. Es entender que aprender tecnología a los 55 o 60 años requiere un ritmo distinto, una pedagogía distinta, y sobre todo, paciencia distinta a la de un bootcamp diseñado para veinteañeros.

Por eso BeTek ya tiene programas específicos como el Bootcamp en Análisis de Datos e Inteligencia Artificial para personas +50, una iniciativa que empodera a personas mayores para insertarse en roles tecnológicos reales. Y en sus redes uno encuentra algo que dice más que cualquier cifra: equipos conformados por personas mayores de 50 años demostrando, con hechos, que nunca es tarde para aprender, crecer y adaptarse a la tecnología (upskilling y reskilling).

Y de ahí nació también la línea de atención por WhatsApp para orientar a personas mayores en el uso de tecnología.

La verdadera pregunta

Si necesitan entender cómo lo digital se puede apropiar (desde la experiencia y no desde el manual) vayan a Makaia. Vayan a BeTek. Porque la verdadera pregunta nunca fue si las personas mayores pueden aprender tecnología para seguir siendo productivos.

La verdadera pregunta es si quienes diseñan las apps y los canales digitales están dispuestos a aprender de ellas primero.

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